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recetas veganas, vegetarianas y ayurveda

Tostaditas crujientes de Polenta

tostaditas de polenta

Sigo ampliando mi repertorio de cereales, atreviéndome con cosas nuevas en formatos novedosos con la esperanza de que toda la familia acoja mis descubrimientos con regocijo.

La polenta se come mucho en el norte de Italia, lo típico es presentarlo como un puré de maíz cremoso, cosa que a mí me puede resultar super reconfortante en una tarde fría, sin embargo no se me ocurre algo más repelente para mi hijo mayor…así que para este plato preparas la polenta con el mínimo de líquido (y añadiéndole hierbitas para sazonar) y después lo extiendes en una bandeja de horno a que se enfríe. ¡Magia! De pronto ese puré de maíz tiene una textura firme y fácil de cortar, a partir de ahí si quieres lo rebozas para que el resultado final sea más crujiente y lo tuestas en el horno: puedes añadirle queso, unos tomatitos, lo que se te antoje. Te van a gustar estas tostaditas.
Merece la pena anotar que busques siempre maíz bio pues sino es transgénico y los alimentos transgénicos no son saludables ni para nuestros cuerpos ni para el planeta que tan generosamente nos cobija, (yo lo he comprado en Aldi).

Desde el punto de vista ayurvédico, el maíz es seco y caliente – conviene sobre todo a Kapha dosha, los que sean muy Pitta, que echen hojitas de cilantro para equilibrar ese calor, y los Vata, que no coman estas tostaditas con frecuencia 😉

 

Ingredientes:
1 taza (150 grs) de polenta
3 tazas (unos 750 ml) de agua o caldo de verdura
1/2 cucharadita de sal
una pizca de pimienta negra
1/3 de taza de queso (el que más te guste)
2 cucharadas soperas de estragón
1 cucharada sopera de tomillo
1-2 cucharadas soperas de aceite de oliva virgen
1/2taza de pan rallado

 

Elaboración:

Engrasa un recipiente de hornear y apártalo hasta más tarde.

Mezcla la polenta con 1 de las tazas de agua y combina hasta que no haya grumos.
Hierve el resto del agua.
Mezcla la combinación de polenta y agua con el agua hirviendo en un cazo a fuego medio, añade una pizca de sal, la pimienta negra y las hierbas.
Espera a que la mezcla vuelva a hervir y baja el fuego removiendo constantemente hasta conseguir una mezcla espesa, si ves que empieza a pegarse al fondo, añade 1 cucharadita o 2 más de agua.

Cuando la polenta esté espesa y cremosa, añade el queso y las hierbas, mezcla hasta que el queso se derrita.

Echa la polenta al plato de hornear y espárcelo hasta que la mezcla quede plana.

Mételo en la nevera hasta que tenga una consistencia firme, como mínimo una hora o toda la noche.

Corta en cuadraditos.

Si quieres rebozarlos, echa el pan rallado en un plato y unta cada cuadradito hasta que quede bien cubierto.

En una sartén antiadherente, calienta una cucharada sopera de aceite a fuego medio y fríe cada cuadradito por los dos lados hasta que queden dorados y crujientes. Tendrás que añadir aceite según la polenta lo vaya absorbiendo.

Colócalos sobre papel de cocina para que absorba el aceite extra.

Otra opción es tostarlos al horno con queso y tomatitos encima, menos trabajo, prueba ambos métodos a ver cuál te gusta más.

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